lunes, 31 de marzo de 2014

Girl

Desde que tengo memoria me han dicho que soy bien "niñita", "mariquita", "fresita", "girly", etc. Puede que eso sea verdad. Ok, es muy cierto. No me molesta, me da equis.
Pero que sea muy femenina en mi forma de hablar o de vestir no significa que en realidad sea fresa.
Para mí, los fresas tienen que tener muchas otras cosas para poder encajar en ese término. También (sé que a muchas personas les pasa), cuando conozco a alguien nuevo me dice: "pensé que eras super sangrona y mamona". Bueno, sí soy sangrona y mamona pero solo con las personas que se lo merecen. En realidad puedo llegar a ser muy culera en algunas situaciones, pero son escasas. 

¿Se dan cuenta cómo la apariencia se puede malinterpretar demasiado?
Me ha pasado que no me creen capaz de comprender algunos temas porque doy la impresión de ser una cabeza-hueca. No creo encajar en ese concepto, pero he conocido a muchas muchachas (y muchachos) que lo son y me dan penita. Esas personas creen que por estar bonitas todas las puertas del mundo quedarán abiertas, que no se necesita nada más. 
A veces no puedo creer que exista gente así, pero tengo ejemplares muy cercanos que me demuestran lo contrario. No les interesa absolutamente nada más que su físico. Igual y si tienen muchas facilidades porque es cierto que una buena apariencia es necesaria, pero, ¿y el conocimiento?, ¿no tendrán ninguna duda?, ¿podrán dormir en la noche sin preguntarse cómo rayos se hizo en realidad el mundo, el universo, la vida?, ¿qué secretos hay más allá de lo que ven nuestros ojillos? Al parecer no, no les importa, les vale. 

Si estás bonito/a o guapo/a, que seas sangron/a es normal. Pero si bien es cierto que a parte de ser feo/a, eres mala onda y pesado/a, pues ¿a qué te atienes mijo/a? 
Siempre he dicho que se debe tener una de las dos cosas mínimo. Si tienes las dos y las combinas ya la hiciste.

Siempre recurro a los refranes porque me gustan mucho, como estos: "Nunca juzgues a un libro por su portada", o "Las apariencias engañan". Algo así van, ¿no? 

Me he llevado muchos chascos por no poner en práctica los refranes anteriores, tanto como para bien como para mal, pero he tratado últimamente en juzgar/criticar menos a las personas, siempre te sorprenden. 




Young and sweet, only seventeen. 

Foto del 2011

domingo, 30 de marzo de 2014

Ciclos

Resulta muy complicado cerrar ciclos y aceptar que todo llega a su fin.
Por ejemplo: cuando estás en preparatoria extrañas la secundaria, cuando te pintas el cabello rojo extrañas el rubio, cuando te mudas de ciudad extrañas tus orígenes... O sea, vives en el pasado, crees que el pasado es mejor.

Lo cierto es que cada etapa tiene su chiste, pero estás tan ofuscado añorando los ayeres que no lo disfrutas. Y continuas sobrellevando los ciclos de tu vida creyendo que cada nuevo es peor que el anterior. Qué error más grande.

Aquél que domina el arte de cerrar ciclos, se podría decir, que tiene la mitad de la vida hecha. Una vez que lo logras, todo es más fácil y claro.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Whale

Tengo una fascinación por los animales grandes. Siempre me han gustado mucho los dinosaurios y mi carrera frustrada es Paleontología. Como ya no hay dinosaurios rondando por la tierra, mis animales gigantes favoritos en el planeta son las ballenas (cetáceos). Obvio, no es que me encante acariciarlas y se me hagan cute (no he tocado ninguna; solo las orcas se me hacen cute) pero me gustan porque son gigantísimas y muy inteligentes.
Sé que no todas reciben el nombre de ballenas, por ejemplo la orca, que en realidad es de la familia de los delfines. Pero aún así, como en inglés les dicen a todas "whale" pues yo también.

Tengo un top 4 de diferentes especies favoritas:

4- Cachalote
Me recuerda a Moby Dick (aunque no son blancos como las belugas) y siempre que dibujo una ballena me baso en esta.


3- Beluga
Están blanquitas y parece que se están riendo siempre.
¿No la adoran? Vean esa carita.

2- Ballena azul
Son los seres más grandes de la tierra de todos los tiempos. Así es, de tooooda la historia. Me causan mucha admiración, ¿Cómo puede existir un ser vivo tan gigante?



Estas imágenes están bien cool porque comparan muy bien los tamaños de especies de animales supuestamente grandes y se puede apreciar que ninguna se le iguala a la gran ballena azul. La amo.

1- Orca
Además de que son las más bonitas de todas, son las más inteligentes. Como ya había dicho, pertenecen a la familia de los delfines, y estos según tienen el cerebro muy desarrollado. ¡Ahhh! Pero ellas no son amigas de los humanos, no, ellas utilizan su inteligencia para alimentarse. Por eso les llaman "ballenas asesinas". Planean estrategias de caza super sofisticadas en grupo, o sea, son las mejores.



En realidad a ninguno de estos cetáceos es correcto llamarlos "ballenas" ya que ese nombre solo se refiere a una familia de 4 especies. Pero son muy equis y por eso no están en mi top 4.

Tengo sentimientos encontrados respecto a lugares como Sea World y acuarios. Me choca que los animales estén encerrados, obviamente, porque no es su hábitat natural y las orcas no pueden cazar (que es lo que les encanta hacer). El hecho de que les quiten ese derecho de libertad me pone muy mal porque no son felices.
Por otro lado, como las amo mucho, serían los únicos lugares en dónde las podría ver en vivo y a todo color. O sea, soy bien doble moral, me odio.

En fin, la segunda imagen de la orca a través del vidrio me causa tristeza porque no está tratando de ver al niño/a, no, se lo/a quiere comer y no puede.
Aquí pondré un link de un vídeo que me gusta mucho, para que vean que aunque según las orcas están adiestradas en Sea World, el instinto nunca muere. (No, no es en el que ataca a su entrenadora).


domingo, 23 de marzo de 2014

Not cool

A veces, solo a veces, no está cool extrañar tanto a alguien. En realidad, nunca está cool eso.
Lo curado es que estás consciente de que no está cool y aún así lo haces. No se lo quieres demostrar a nadie, pero lo haces. En secreto, pero lo haces. Y sabes, sabes que es patético, sabes que es tonto, pero lo haces. ¿Por qué? Por que, aunque suene a cliché, deseamos lo que no podemos tener, no vemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, nos gusta la mala vida, etc. Pero tú sabes todo eso y no te importa. Solo quieres tener un DeLoran y regresar a el día en que la cagaste. Pero, ¡oh, oh! you can't. 

Sangre Angulo

Siempre he escuchado a todo el mundo, en algún momento de su vida, quejarse de su familia. Yo lo he hecho muchas veces. Pero la verdad es que tengo mucha suerte.
No sé cómo sea tener una familia chiquita. Les explicaré con más detalle:

Familia paterna:
Tengo 7 tías y 4 tíos, 40 primos hermanos, 62 sobrinos, una abuela de 95 años y un abuelo fallecido. Soy la antepenúltima nieta más chiquita. El 22 de diciembre hacemos una mega-posada en Batury, para juntarnos la mayoría. Cerramos la calle y ponemos una carpa por hermano en forma de rectángulo, las adornamos con luces y en el medio dejamos la pista de baile. Por la música nunca nos preocupamos, mi tío Miguel Ángel es el cantante de Miguel y Miguel, mi tío Eleazar tiene otro grupo de norteño y mis primos formaron recientemente un grupo llamado Sangre Angulo; los músicos siempre sobran. Navidad y Noche Buena también la pasamos ahí pero casi todos se van con sus otras familias. Y está bien curado porque siempre decimos "nada más vamos a invitar a la familia" y somos más de 150 contando a los esposos/as y novios/as.

Mi forma de ser es totalmente Angulo y mi físico también.
Es obvio decir que tengo parientes por toda la república mexicana y en EUA. No tienen idea de lo feliz que me hace sentir que a pesar de los años, seguimos siendo tan unidos. Obviamente hay problemas, hasta en las familias pequeñas los hay, pero son mínimos.
Me doy cuenta que mi familia está super cool al ver la reacción de la gente externa (amigos o conocidos) que se da cuenta que nos llevamos tan bien y de las fiestas que hacemos: todos quieren ser parte de ella. Y de hecho, hay de todo, absolutamente de todo: narcos, frikis, rancheros, gays, darketos, buchones, nacos, fresas, ricos, pobres, etc.
A los primos de mi edad, los amo como si fueran mis hermanos. En serio, no tienen idea, crecimos juntos y soy su prima favorita (según). A mis sobrinos les digo primos porque están más grandes que yo (algunos) y a mis primos mayores les digo tíos. Sé exactamente lo que son pero la diferencia de edades está enorme y me acostumbré así desde pequeñuela.
En el fondo, aunque somos distintos, tenemos los mismos ideales. Nuestra filosofía está muy bien marcada y el carácter también. Casi siempre estamos alegres y distraídos, no nos desgastamos en peleas sin sentido y siempre vemos el lado divertido de todo. Tenemos curas internas que solo los miembros las entendemos. Hasta inventamos palabras propias. No puedo explicar la fortuna que es tener una familia así.

¿Las familias grandes significan problemas grandes? No, significan alegrías grandes.

jueves, 20 de marzo de 2014

Mío

No puedo imaginarte queriendo a alguien más...
Me muero si ves a alguien de la misma manera
en que me veías a mí.
Esos ojos son míos.
Me muero si abrazas a alguien de la misma manera
en que me abrazabas a mí.
Esos brazos son míos.
Me muero si besas a alguien de la misma manera
en que me besabas a mí. 
Esos labios son míos.
Pero sobre todo, 
moriré si le hablas a alguien de la misma manera
en que me hablabas a mí.
Esas palabras son mías.
Tú eres mío, mío.
Aunque ahora eso solo sea real en mis sueños... 

lunes, 17 de marzo de 2014

Un suéter

Hace mucho tiempo estaba obsesionada con seguir todas las reglas al pie de la letra.
Corría el año 2001, cuando me pasó algo que hizo cambiar mi forma de ser radicalmente, y se los voy a contar porque sí:

Fui con mis papás a hacer las compras del super. Llevaba mi blusa favorita (era un triangulo con tirantes que se amarraban atrás de mi cuello y en la parte alta de mi espalda, con un estampado de cuadros blancos y amarillos) con un short de mezclilla. 
Al entrar al super sentí una oleada de aire muy helado: no estaba preparada para ese frío. No dije nada. Seguí como si nada hasta que mi papá me vio temblando, y me dijo:

-Niña, ¿qué te pasa?, ¿tienes frío?.-
Le contesté, conteniendo el tiritar de mis dientes:
-Sí, mucho.-

Me dijo, muy dulcemente:
-Mira, ponte uno de estos suéteres de aquí, solo mientras terminamos de hacer las compras; cuando nos vayamos, te lo quitas.-

Me enojé tanto. Le grité, indignada:
-¡¿Qué?!, O sea, papi, esos suéteres no son míos, ni si quiera los has pagado... ¡Tienen etiqueta!, ¡Me meterán a la cárcel!.-

Mi papá se rió y tomó uno de los suéteres. Trato de ponérmelo, le dí una patada al piso y le dije:
-Ya te dije que no me voy a poner eso. No soy una criminal.

Perdiendo la paciencia un poco, me dijo:
-Ya Diana, no seas ridícula niña, te estás muriendo de frío, por favor.

Yo ya estaba harta, y con altanería le dí un ultimátum:
-Si tratas de ponerme esa cosa de nuevo, ya no voy a querer estar contigo. Me iré con mi mami.-

Riendo por dentro, me dijo:
-Andale pues, vete con ella. Pero te vas a perder...

-¡No! No me perderé, soy grande. 

Y me fui buscando a mi mamá que se había adelantado al ver nuestra pelea, para ir avanzando. Pero no la encontré tan fácil como creía. En cada pasillo me fijaba y volteaba a los dos lados. Nada. Comencé a desesperarme. 
Mi papá, que obviamente no me dejaría sola, se fue detrás de mí, y cada vez que yo volteaba hacía atrás, el se escondía y pateaba el suelo diciendo "chhht". Mi papá se moría de risa.
Pero hubo una ocasión en la cual, al salir de su escondite, ya no me miró. Y me perdí de verdad. 
Para ese entonces, yo ya estaba muy paniqueada. Solo quería encontrar a mi papá y decirle que lo sentía, que me pondría todos los suéteres que él quisiera. De repente, vi a un señor parado de espaldas con una camisa idéntica a la de papá. Corrí hacía él y lo abracé. Le dije llorando:

-Perdón, papi. No lo volveré a hacer...- Cuando el señor se voltea y me dice:

-¿Estás perdida, mija?.- 

Me quise morir. Lo solté y corrí lo más rápido que pude. 
Mi papá estaba muy mal ya. Encontró a mi mamá de lejos, la cual lo vio y le preguntó con señas que si qué pasaba; papá le contestó (con señas también) que nada pasaba. Y continúo su búsqueda, al ver que yo no estaba con mamá.

Después de casi 40 minutos, nos encontramos. No dijimos nada, papá solo se arrodillo y nos abrazamos. Mamá nos encontró en una escena así:
Frente con frente, lagrimas en los ojos, rostros rojos, un suéter en la mano de papá...

Desde ese día papá y yo hacemos bromas respecto. Siempre que vamos al super, me dice: 

-Hey Diana, ¿no tienes frío?- Y los dos nos burlamos de mi temperamento antiguo. 

Cuando contaba esta historia antes, no me daba cuenta de todas las cosas que había aprendido ese día:
*Mi papá es la persona que jamás tratará de hacerme daño; al contrario.
*Las reglas son más que nada guías; las cuales debes cumplir dependiendo de la situación.
*Siempre ir abrigada a un centro comercial.



Foto de 1995

domingo, 16 de marzo de 2014

Primer amor

Cuando tenía 2 años e iba al rancho de mis abuelos, tuve mi primer novio.
Su nombre es Oscar, todos le llamaban "Oscarito". Sus padres son unas personas humildes pero muy agradables. Yo iba a la casa de Oscarito a jugar (sin albur, obviamente) o él iba a la casa de mi abuela, y los dos pasábamos muy buenos momentos juntos. Como yo vivía en Culiacán, solo iba al rancho una vez al mes cuando mucho, pero eso nos bastaba a Oscarito y a mí. De verdad le tenía mucho aprecio. Aún me acuerdo.

Describiré a Oscarito físicamente: Delgado, un poco más alto que yo, rubio, ojos azules... Sí, lo sé, muy de "en sueño" pero real. La verdad es que él estaba súper enamorado de mí, si es que se le puede llamar de esa manera, pero en realidad era un cariño sincero. ¿Qué otra cosa podía ser, pues, a los 2 años de edad? En fin, nuestra relación duró 2 años. (La relación más estable y duradera que he tenido en mi vida).

Antes de contarles el fin de nuestra historia juntos, deben saber que siempre he sido una persona que necesita espacio; es vital para mí que se respete mi privacidad y mis momentos de soledad. A los 4 años, yo amaba jugar con mis barbies, estar con mis primas y pasar tiempo con mi amigo imaginario Juan. El problema empezó cuando Oscarito no me dejaba hacer esas cosas.

Verán, todo sucedió en mi fiesta de cumpleaños número 4. Fue en Batury, en casa de mi abuela. Yo traía puesto mi vestido favorito y en vez de dulces los niños recibían Sabritas y un juguito (era mi fiesta de en sueño), había una piñata de barbie, además todas mis primas y primos estaban ahí. Claro, también Oscarito. Yo quería ser la anfitriona de mi fiesta, pero mi dulce noviesito no me dejaba. Se la pasaba corriendo detrás de mí para que estuvieramos juntos y yo no podía soportar eso. La gota que derramó el vaso fue que no me dejó jugar con mis primas. Así que le dije a mi mamá:

-Mami, Oscarito no me deja jugar con las chicas. Ya no quiero ser su novia. -
A lo que mi mamá me contesto:
-Pues dile niña, dile que ya no quieres ser su novia. -

Y así lo hice, le dije que ya no quería ser su novia. Oscarito lloró, se despidió de mis padres y nunca más me fue a buscar. 
La verdad es que no recuerdo haberme arrepentido, era lo que yo quería. Lo más curioso del asunto es que me pasó algo muy similar a los 17-18 años. 

Siempre me he preguntado qué habría pasado si no hubiera roto con Oscarito, al igual que con varias relaciones de mi adolescencia. Pero en realidad no es algo que me quite el sueño. Probablemente no trascendería mucho más que un amor pasajero. 

De lo que sí estoy segura es que: puede haber alguien que se preocupe por mí, me quiera sinceramente, sea inteligente, educado, bien parecido, responsable, etc. Pero si no me da el espacio que necesito, todo lo demás se hecha a perder. 

Esa fue la historia de mi primer amor, la más duradera, verdadera, sincera e inocente de todas.