domingo, 13 de abril de 2014

Nelly

Cuando Nelly perdió a sus padres, era apenas una bebé.
Sus padrinos la adoptaron pero ella siempre sintió un vacío en su interior. Sus hermanas (postizas) eran muy diferentes a ella, les gustaba cazar a otros peces, lo disfrutaban. Nelly no compartía este gusto, así que cuando tuvo edad suficiente (8 años más o menos en relación a los humanos) le dio las gracias a sus padrinos e inició una travesía en solitario.

Nelly tenía un sueño: descubrir qué les pasó a sus padres.
Sus padrinos nunca le dijeron nada, por más que ella hacía preguntas. Nelly pensaba que en realidad no sabían mucho acerca de la muerte. La única pista que tenía era que había sucedido en el norte. Y ahí es a dónde se dirigía.
Iba por el océano mostrando la única fotografía que tenía de ellos, pero los peces siempre huían de ella aunque les dijera que no les iba a hacer daño. Era muy difícil obtener respuestas con esta condición. Así que decidió seguir sola, descubrir todo por sus propios medios.
Era triste no tener ningún amigo pero sabía (desde que nació) que era imposible relacionarse con otra especie. Así pasaba los días, desplazándose y ocultándose de noche, ya que podía atraer a los depredadores por su luz.  Después de un tiempo, perdió toda esperanza, solo seguía su camino con el simple propósito de mantenerse en movimiento.

Pero entonces, cuando menos lo esperaba, ocurrió algo que cambió todo.
Iba nadando mirando el suelo, sin ilusión alguna. De repente, escuchó un grito que la hizo volver a la realidad; levantó su cabeza y miró una escena horrible: Una tortuga joven huyendo de un tiburón. Pensó en alejarse, pero ella sabía que podía salvar a aquella criaturita. Nadó hacia ellos y enredó sus tentáculos en la aleta trasera del tiburón, este emitió un chillido debido al insoportable dolor y poco le importó su cacería porque se fue rápidamente lejos de la escena, evidentemente temiendo que Nelly lo volviera a atacar.
La tortuga se acercó a Nelly y le dijo:

-¡Woooaah! Eso ha sido estupendo. Te debo mi vida, muchas gracias.- le tendió una pequeña aleta en forma de saludo.

-Lo lamento, no puedo tocarte. Te mataría en minutos.- le dijo Nelly muy triste. Pero se sorprendió al ver que la tortuguita soltó una risotada y le dijo:

-¿Que acaso no lo sabes? ¡No me haces daño! Tu veneno no nos afecta a las tortugas.- y añadió:
-Soy Nico, por cierto. Mucho gusto.-

-Me llamo Nelly...- y sin poder hacer nada, Nico corrió hacia ella y abrazó sus tentáculos. Nelly no lo podía creer.

A partir de ese momento, Nico y Nelly se hicieron mejores amigos. "Al fin alguien con quien jugar" decía la medusa muy contenta y suspirando.
Los problemas empezaron el día en que Nico llevó a Nelly a su casa a comer. Pudo ver la expresión en sus rostros cuando la vieron: horror. Después de ese día, no se volvieron a ver.
Nelly se había hecho sedentaria para poder estar cerca de su amigo, y vivía en un arrecife, oculta en una cueva. Se hizo amiga de sus vecinos, ya que la llegaron a conocer y confiaban en ella. Les preguntó un día el por qué los padres de Nico no la querían.
La señora Lucy, la estrella de mar, le dijo:

-¡Ay, querida! Creo que es momento de que olvides a tu amigo... Verás, estaba temiendo que llegara este momento... ¿Recuerdas la historia que nos contaste sobre tus padres?.- Nelly asintió- Bueno, las tortugas y las medusas no se llevan bien, porque ustedes son el alimento principal de ellas. Mi niña, si tus padres murieron por estos rumbos del norte, lo más seguro es que hayan sido devorados por tortugas...- Nelly no quería escuchar más, salió nadando lo más rápido de ahí.
Nadó y nadó hasta que se cansó, llegó a una roca y lloró todo lo que se puede llorar en el mar. No podía creer que su amigo podría convertirse en su peor enemigo. Odiaba a las tortugas, odiaba a Nico y a sus padres, odiaba a la señora Lucy y a todos por engañarla de esa forma.

Esa noche no volvió a casa, se quedó sentada en esa roca hasta quedarse dormida.
Luego todo sucedió muy rápido:
Escuchó un ruido extraño y fue desplazada por una fuerza desconocida hacía la nada. Abrió los ojos y miró a una tortuga adulta queriendo atacarla: debió encontrarla gracias al brillo de su piel en la oscuridad.
Trató de alejarse pero no era muy rápida, en cambio la tortuga sí y estaba a punto de alcanzarla cuando escuchó una voz muy familiar...

-¡Tío Tom! Déjala en paz, es mi amiga, no te atrevas a hacerle daño.- dijo Nico con voz autoritaria, la tortuga adulta se paró en seco, se rió y le dijo:

-Ay, sobrino, necesitas escoger amistades que no parezcan la cena.- y se fue riendo entre dientes.

-¿Estás bien?- le preguntó a Nelly. Pero ella estaba más enfadada aún.

-Te agradezco que me "salvaras", pero ya no quiero ser tu amiga. Me das asco.- le dijo.

-Escucha Nelly, sé que ya debes saber el por qué no he ido a jugar contigo, mis papás me lo prohibieron, dijeron que nuestra amistad era imposible. Pero he hecho una campaña con nuestros amigos y vecinos que sé que dará resultado.

Le explicó que había ideado un plan para acabar con aquella estupidez. Fue con cada familiar, amigo, vecino y conocido, contándole la historia de su amistad con Nelly, tratando de convencerlos para que cesaran de alimentarse de medusas. Muchas puertas le fueron cerradas pero también hubo muchas abiertas. Poco a poco, fue cultivando el terreno hasta que un día, llevó a Nelly a un festival en contra de la alimentación de medusas, y fue un éxito.
Su historia recorrió todo el océano, y aunque hay muchas tortugas que se rehúsan a tratar a las medusas como algo más que comida, la mayoría convive con ellas en armonía. Incluso hay comunidades de medusas y tortugas que se ayudan mutuamente y unen fuerzas contra los depredadores, descubrieron que podían hacer un gran equipo.

Nelly y Nico se casaron, obviamente cada quien con alguien de su especie, pero su amistad perdura a través de los años, una verdadera amistad.



Nota:
Esta historia puede tener muchas incoherencias ya que las medusas no tienen cerebro ni corazón, pero luego pensé que si una esponja, una estrella, un cangrejo con una hija ballena y una ardilla con traje de astronauta pueden tener una serie de televisión y hablar, yo puedo escribir una historia sobre este maravilloso animal: la medusa.

Nelly es una avispa marina, el animal más venenoso y letal del mundo.


Nico es una tortuga de carey, la cual está en peligro de extinción por su caparazón y su carne.


Este vídeo es un extracto de la película "Siete Almas" en dónde se muestran avispas marinas:



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