jueves, 6 de noviembre de 2014

Whtvr

Estoy perdiendo el tiempo, evitando realizar mi tarea. A veces se me facilita demasiado la escuela. Me gusta ir, estudiar, pasar tiempo con mis compañeros, aprender... Pero en algunas ocasiones, simplemente no tengo ganas de nada.

Se supone que tengo que hacer un control de lectura sobre un ensayo de algún extranjero con apellido Maccoby o algo así. Su ensayo es sobre México. ¿Qué le habrá pasado por la mente a ese extranjero, a la hora de decidirse estudiar la cultura mexicana? Ya me imagino como se habrá reído. Somos unos individuos muy peculiares, distintos y únicos en nuestra especie. 

Mi hermana está enojada conmigo porque me pongo su ropa sin pedirle permiso. Yo le argumento que eso hacen los hermanos mayores; es una regla, está en la Biblia. Ella ya está grande para creerse los cuentos que antes se tragaba. Recuerdo que me obedecía en todo, "me hacía los mandados". Pero ya creció, tiene 15 años y está más alta que yo como por 2 centímetros. El tiempo es traicionero. Debo empezar a tratarla como alguien mayor.

Hace semanas vi una película llamada "La dictadura perfecta". Creo que en mi casa hay una dictadura perfecta y soy la única que se queja. Nadie habla, nadie se queja, nadie hace nada. Prefieren dejar que las cosas pasen para no tener problemas. México, te llevo en el corazón. 

Mis papás quieren que me haga novia de un muchacho francés, el cual yo no he visto aún. Dicen que es guapo y educado, y no lo dudo, es solo que, no lo sé. Me siento traicionera. Malinche, solo de pensarlo.

La vida me ha dado muchas buenas cosas este año, me están pasando sucesos importantes en mi vida. Me he sentido muy productiva y activa últimamente. Útil. Éso eso, descubrí que soy buena en algo. Eso me da felicidad. Trato de enfocarme en eso, porque eso me distrae, me libera, me hace olvidar de cosas que no quiero recordar. Pero ahí están. Me niego, las trato de borrar, me hago la disimulada y así pasa otro día. 

Pienso que las oportunidades solo se dan una vez, solo hay una primera impresión. He arruinado varias oportunidades y no pienso volver a cometer ese error.

El ventilador hace un ruido extraño. El aire acondicionado también está encendido. Tengo frío, el clima está comenzando a cambiar. La cobija que tengo desde los 7 años solo me tapa el pie derecho y soy demasiado perezosa para taparme el otro. 

Debería estar escribiendo mi control de lectura. El profesor siempre me felicita por mis controles, dice que tengo ideas interesantes y eso me levanta mucho el ánimo. No lo quiero decepcionar. Es uno de los mejores profesores que he tenido, me ha ayudado muchísimo en muy poco tiempo.

Me recuerda a papá. Papá debió ser profesor de historia o matemáticas. Se equivocó de profesión. Siempre me dice que le da miedo que a mí me pase eso. A mi también me asusta mucho.

Antier llovió e hizo frío. Es raro porque estamos en noviembre, dicen que había un huracán cerca y suspendieron clases ayer.

A veces extraño a personas que estuvieron en mi vida algún momento. No es que hayan muerto, no. Las circunstancias no se dieron para que siguiéramos frecuentandonos. Me pregunto qué habría sido de mi vida si no hubiera perdido contacto con ellas.

Luego te pienso, pienso en todo lo hicimos, en lo que no llegamos a hacer. En lo que nos dijimos y lo que no llegamos a decir. Me pregunto si estaríamos juntos aún. Me pregunto si estaríamos juntos para siempre, hasta viejitos, como tantas veces me lo dijiste. No te creí. Siempre he pensado que tengo un sexto sentido. Creo que ese sentido es el común, entonces lo tengo muy desarrollado. Pero no para todos los casos. No. De ser así, no te hubiera dejado ir. Qué rara es la vida. 

También recuerdo otros amores, me pregunto las mismas cosas. Aunque ninguno como tú. Me siento mal de preguntarme esas cosas pero eres tú en lo primero que pienso. Luego en los demás y al final, de nuevo tú. Siempre tú.

Me pregunto si tú te preguntas lo mismo. Si cuando me ves, sientes que algo faltó. No concluimos, nos quedamos a medio correr. Nos faltó mucho por vivir, hacer, sentir, correr.

Batury. Me acuerdo que cuando era niña perseguía a mis primos y jamás los alcanzaba, Siempre me he llevado mejor con los hombres que con las chicas. Siento que son más auténticos, aunque me he dado cuenta en reiteradas ocasiones de que esto varía mucho. Los hombres de mi vida son mi papá, mis primos y mis amigos. Personas que me tocaron, que elegí y que quiero desinteresadamente. 

He sentido a lo largo de mi vida que tengo como una especie de ángel que siempre me salva. Es extraño porque no creo en Dios ni en nada de eso. Pero hay algo, sé que hay algo que me ayuda, o quizás alguien. Alguna fuerza externa que conspira y hace que sucedan las cosas que quiero o deseo. Siempre tengo fe en eso y me funciona muy bien. Mi vida ha sido buena, relativamente.

Sigo con mi filosofía de que no hay segundas oportunidades. El momento, ahora, es lo que vale. Ya pasó el momento, se fue. Lo dejé ir. Te dejé ir. Lo acepto y estoy condenada a vivir con ello.

No soy dramática, casi nunca lloro, soy generalmente fría y pienso las cosas objetivamente. Me tomo mi tiempo para analizarlas y algunas veces soy espontanea. Acepto mi realidad y no me malgasto la vida deseando que pasen las cosas. Por eso sé que éso ya ocurrió. Tuvo su espacio y su tiempo en mi historia: mi pequeña y aburrida historia. 

Admito que me cuesta trabajo ser objetiva en esta situación, pero me esfuerzo mucho. Lo haré y lo seguiré haciendo. Sé que estás bien y eso me alegra sinceramente. Me da tranquilidad. Yo también estoy bien, equilibro mi vida y tomo las riendas de las decisiones. He cambiado mucho en este año, para bien. Me siento más madura, más independiente. Tengo metas muy altas que espero cumplir muy pronto. La vida me ayudará, como siempre lo hace, como lo ha hecho hasta ahora. Encontraré lo que busco, encontraré cómo llenar ese vacío. Ese vacío que me acompaña a todos lados, que está en mis pensamientos más recónditos. Ese vacío que sigue en mi bandeja de "correo no deseado" desde hace años. Voy de puerta en puerta, buscando desde hace tiempo, No he tenido éxito aún. Aún. Ahí está la clave. Aún. 

viernes, 6 de junio de 2014

There's a place

Dónde me puedo olvidar de la falsa sociedad
Dónde no me ocurrirá nada malo jamás
Dónde nunca nadie me podrá juzgar 
Dónde, totalemte libre, puedo mirar al cielo,
respirar el aire más puro
Porque ahí nada pasa
Y las estrellas, como millones de luciérnagas
danzan a mi alrededor y juego con ellas
El único lugar al que puedo llamar "hogar"
y sentirme completa

miércoles, 28 de mayo de 2014

La Fiera

Papá siempre me ha contado historias de cuando él era niño. Todas son fantásticas pero ninguna me impactó tanto como la historia que les relataré a continuación.

Eran tiempos difíciles. En aquellos días, había una terrible controversia en el país. Los noticieros de televisión, radio y prensa, daban a conocer una serie de hechos recientes muy peculiares.

Antiguamente, algunas culturas prehispánicas que residían en México, tenían creencias de que los humanos nacían con el respaldo de un animal, y que éste, los guiaría y protegería en el camino de su vida. Los hechiceros o chamanes del pasado, eran “capaces” de transformarse en su animal interior. Convirtiéndose en mitad humano y mitad animal. Al resultado de esta mutación o transformación se le conocía como “Nahual”.

Como este mito sobrevivió en la población mexicana hasta nuestros días –aunque con menor arraigo que antes-, en el tiempo en el que se desarrolla esta historia, el Nahual volvió a materializarse con mucha fuerza.

Se detectaron avistamientos de un Nahual en diferentes estados de México. No había pruebas en sí, solo testimonios de personas que aseguraban haberlo visto. A algunas, dicen, hasta atacó. Relacionaban a este ser con el mal, como algo que buscaba destrucción.

La noticia a voces del Nahual fue todo un acontecimiento en la vida de todos. Pero el significado estricto de la palabra se fue perdiendo. La mayoría de la gente lo asociaba más que nada a una versión mexicana del “Yeti” o “Hombre de las nieves”.




Pero la historia que quiero relatar no se trata de esta bestia llamada Nahual, no, se trata de una diferente.

Los sinaloenses se sentían muy confiados de que el Nahual no hubiera pisado sus tierras. Pero ¡oh, oh! Después del desboque del río Evora tras unas lluvias torrenciales, una bestia atacó una granja en Mocorito.

El dueño de la granja juraba que sus animales estaban perfectamente bien cuando él se fue a dormir, y al amanecer, fue a hacer sus trabajos rutinarios, cuando encontró a sus gallinas y cerdos muertos, con marcas de garras en sus pieles.

El pánico creció aún más cuando hubo otro ataque en Angostura. ¡Cada vez se acercaba más la bestia! La gente no sabía si se trataba del Nahual o no, pero en esos ranchos y en aquél tiempo sobre todo, los pueblerinos eran personas incultas sin acceso a los medios de comunicación. No sabían a ciencia cierta lo que pasaba en el país, así que bautizaron ellos mismos a la bestia como: La Fiera.

La Fiera siguió atacando durante las noches; nadie la veía jamás. Muchos animales de granja fueron encontrados masacrados en la mañana. Nadie sabía qué hacer.

En Batury, mis tíos querían comenzar un grupo musical. Cuando ensayaban en las tardes o noches, la gente los escuchaba y decía:

-¡Ey! ¿Escuchan eso? Qué feos aullidos. Estas Fieras que no se callan…-

Comenzaron a llamarlos “Las Fieras”, título que aún conservan.

Un día, dos gallinas de Don Porfirio amanecieron descuartizadas. Definitivamente, La Fiera había llegado a Batury.

La situación estaba incontrolable. La gota que derramó el vaso fue el día en que el burro de Don Tolocho fue descubierto tasajeado una mañana. ¡Un burro! La fiera debía de ser más grande de lo que todos pensaban.

Fue tan grande la noticia, que hasta los canales de televisión y los periódicos locales llegaron hasta Batury para entrevistar a Don Tolocho. Incluso había gente que “juraba” haber visto a La Fiera atacando al burro durante la noche.

Fue una revolución gigante, y más para un pueblo como Batury en el que la gente se creía todo e inventaba más cosas.

Con el Nahual y La Fiera allá fuera, a papá (que tenía unos escasos 8 años) le era imposible conciliar el sueño. Así que esa noche, fue con mi abuelo Doroteo y le dijo que no podía dormir. Éste le dijo que no se preocupara, porque le contaría la verdadera historia de La Fiera en la mañana.

Papá se fue a dormir con esa idea y al día siguiente, muy temprano, fue a cortar mangos con mi abuelo, a la huerta que tenían detrás de la casa.

Ahí, le dijo:

-Mira, hijo mío, este es un secreto muy importante que no le debes decir a nadie. Te lo diré a ti porque sé que eres muy responsable y lo guardarás para ti.- papá asintió.

-Escuchame bien, esa “fiera” de la que todos hablan y tienen tanto miedo, no se trata de un animal. Más bien de una persona.-

-¿Qué?, ¿Cómo que de un animal?, ¿Es mitad humano y mitad animal?- preguntó papá, horrorizado.

-No, no. Bueno, no sé qué es lo que habrá matado a esos pobres animales en Mocorito y Angostura. Pero sí sé quién mató al burro de Tolocho. Y puedo asegurarte que no es ninguna fiera.-

-¡Wow! ¿De verdad?, ¿Quién mató al burro entonces, papá?-

-El otro día, más tarde de que encontraran al burro, tu tío Víctor vino con un problema muy consternado y me dijo:

“-Doroteo, tienes que ayudarme. Estoy metido en un lío muy serio. Ese maldito burro de Tolocho tenía semanas dándole vueltas a mi burra, ya me tenía harto. Cada vez que venía, le pagaba con el bastón y con eso bastaba para que se fuera. Pero regresaba más tarde o al siguiente día.
Una tarde lo vi venir y no pude controlarme más, le amarré la punta de un cuchillo al bastón e hice una especie de lanza.
Esperé a que se acercara y lo apuñalé varias veces hasta que apenas podía sostenerse en pie. Vi como se alejaba cojeando a la casa de Tolocho. Ni si quiera lo maté por completo.
No era mi intención que pensaran que la Fiera había hecho otro ataque. Solo quería deshacerme de ese endemoniado burro de una vez por todas. Pero ahora no sé qué hacer. Hasta la televisión ha venido a Batury.
Por favor, Doroteo, ayúdame, te lo ruego.-”

Papá se quedó con los ojos como platos por unos segundos, cuando volvió en sí, le dijo a mi abuelo Doroteo:

-¡Esto es increíble! ¡La Fiera no existe!- exclamó mi papá.

-No, no, Churchi. Los ataques que pasaron en otros lugares no sé qué cosa, animal o persona fue el culpable. Como el de las gallinas de Don Porfirio, por ejemplo. No sabemos qué sucedió ahí. Lo único que te digo es que no se trata de algo tan grande, porque solo ataca animales pequeños.- le aclaró el abuelo.

-Bueno, está bien. ¿Qué le dijiste que hiciera a mi tío Víctor entonces, papá?- preguntó el pequeño Churchi, retomando el hilo de la situación central.

A lo que el abuelo contestó:

-Le dije:
“-Mira Víctor, cállate. Que no se te ocurra decir nada a nadie, a nadie. Ni si quiera a mi hermana Lorena. Deja que la gente y todo el mundo sigan pensando que la Fiera fue la que atacó al burro de Tolocho.
Ese viejo está loco, loco. Te mataría si se entera de que tú eres el culpable de la muerte de su adorado burro. ¿No viste con la rabia que daba la entrevista para la televisión? Quería ir a cazar a la Fiera. Imagínate lo que te hará a ti si se entera de que eres tú.
No, no. Guardar silencio es lo mejor. No te preocupes por mí, yo no diré nada. Nadie nunca sabrá la verdad.-“

Así, papá pudo dormir tranquilo todas las noches posteriores. Una que otra vez, cuando la gente se reunía para hablar de la Fiera, el abuelo Doroteo decía:

-Yo sí sé quién es la Fiera.- y apuntaba con el dedo índice para la casa del tío Víctor. Como la dirección daba hacia el monte, la gente no le tomaba importancia. Mi papá era el único que entendía lo que el abuelo decía y le dolían las costillas por aguantarse de soltar una risotada.


Aún no se sabe qué fue lo que atacó a aquellos animales de granja. Pudo ser el mismo Nahual que estaba presente en todo México.

Una de las teorías más acertadas (y de la que yo soy más creyente), es que cuando creció y se desbordó el río Evora con las lluvias, ese animal bajó de la sierra y se descontroló. Siguió el río porque necesitaba agua y para alimentarse, tenía que atacar a esos animales. Tal vez se trataba de algún felino grande, un tigrillo o gato montés, incluso pudo ser un puma o jaguar. Eso explicaría los ataques de noche ya que los felinos son muy sigilosos e inteligentes, evitan a los humanos.




La gente de Batury nunca supo la verdad, por eso creí conveniente sacar a la luz  esta historia ya que la mayoría de las personas que aparecen en ella no viven actualmente. 

sábado, 10 de mayo de 2014

La Malinche

¡Ay, no! Cómo me acuerdo que en secundaria yo odiaba México. 
Tenía unos escasos 14 años y detestaba todo lo que tenía que ver con mi país, mi tierra, mi origen. ¿Cómo rayos es posible? A esa edad no posees una gran capacidad de razonamiento coherente, ni eres consciente de la magnitud de las situaciones. 

Recuerdo que solo veía películas extranjeras, escuchaba música en inglés y mi sueño por siempre era mudarme a Inglaterra (de dónde según yo, venía todo lo bueno de la vida).

Mi papá me decía "luego cambiarás de opinión" y yo pensaba "what? no lo creo, jamás lo haré".
Y me miro ahora. No digo que sea super madura pero soy capaz de apreciar mi tierra. Siento más amor aún por Batury, Culiacán y Mazatlán: mis tres hogares; porque en esos lugares me siento segura, cómoda, en casa. Es un sentimiento que al menos que pases algún tiempo fuera de tu hogar, lo entenderás. No me he ido a ningún lado, pero quiero. Sí, aunque ame mis orígenes, quiero irme. 
Son muchos factores que hacen que piense así, pero cuando esté lejos sabré que en el momento que yo quiera, podré regresar. 

Mucha gente ya grande, detesta México. Ni si quiera se dignan en conocer su historia a fondo, pocos países cuentan con la cultura y tradiciones que poseemos nosotros. Es muy triste en realidad, que los mismos mexicanos piensen que su país es el peor de todos. 
Siempre estamos enfrascados en las cosas negativas y no nos damos tiempo de apreciar la belleza que tenemos a nuestro alcance. Y ni qué decir de las muchísimas personas que conocen primero Estados Unidos que los rincones preciosos de nuestro país. 
Además, en otros países, veneran mucho más a nuestros grupos indígenas antepasados (como aztecas y mayas) que nosotros mismos; los investigan más y les dan mucha importancia en sus estudios.

No está nice que odies México si él te ha dado todo lo que posees. No es que esté en contra de que las personas recorran el mundo, ¡no! ese es mi sueño, pero, primero tenemos el deber de conocer nuestras raíces, nuestra tierra. Tampoco opino que te ciegues y digas: "yey, todo está cool en México", no. Estamos en muchos aspectos jodidos, pero no en todos, como la mayoría cree. 
No sé, espero que toda la gente malinchista que conozco, cambie su forma de ver a México en algún momento de su vida, como yo lo hice. 



Mi carta favorita


sábado, 3 de mayo de 2014

Friend

Por aquellos tiempos, mamá estaba embarazada de mi hermana Katia. Yo quería que ya naciera y poder jugar al fin con mi hermanita. Me sentía sola.
Pero luego Juan apareció y todo cambió. Jugábamos todo el tiempo y siempre tenía algo divertido que decir. Estábamos todo el día juntos.
A mamá le disgustaba que yo hablara tanto de Juan, lo notaba en su cara.
Una vez, mamá me llevó con el doctor. Le dijo que yo tenía problemas con mi amigo Juan, el doctor le dijo que no tenía nada de qué preocuparse. Yo no lo entendía. ¿Por qué mamá no quería a Juan? ¿Qué había de malo en él? A Juan no le molestaba, decía que todas las mamás eran raras.

Hubo un tiempo en el que comencé a preocuparme por Juan. Estaba todo el día en mi casa ¿Y sus padres? ¿No estaban preocupados por él? y le pregunté por ellos. Su respuesta me dio miedo y tristeza:

-Hace mucho que no veo a mis papás. Los extraño.- Me dijo, sin darle importancia.

-¿Pero en dónde vives? ¿Cómo le haces para alimentarte?.- Le pregunté, preocupada.

-Aquí, vivo en tu casa. Duermo en el sillón de la sala por las noches.-

-¿Mis papás no te han visto?-

-Ellos no ven nada.-

Me quedé pensando un momento. ¿Cómo era posible? En ese instante Juan me pareció más extraño aún. No quería que viviera en mi casa pero no sabía cómo decírselo. Era mi amigo y lo quería, pero no lo quería todo el tiempo ahí. Además, no tenía otro lugar al cual ir. Me causaba mucha lástima. Al cabo de un rato, le dije:

-Solo procura que mis papás no te vean. En especial mamá. Yo te traeré comida a escondidas.-

-No es necesario, últimamente no me da hambre.-

"Eso está raro", pensé.
Pasaron los días y Juan empezó a cambiar. Estaba siempre enojado y una vez me gritó. Se disculpó después y me confesó que había personas molestándolo. Le pregunté que si quiénes eran y me dijo que solo se trataba de personas con problemas. Cada vez el asunto me gustaba menos.

Una tarde, no vi a Juan y decidí contarle a mamá toda la verdad. Las expresiones de mamá eran tan horribles que me sentí mal por actuar así a sus espaldas. Me hizo varias preguntas sobre Juan y luego si tenía otros amigos. Le dije que no; era la verdad. Solo tenía a Juan.

Me llevó de nuevo con el doctor y esta vez, mamá habló con él a solas primero y luego me hizo pasar. Solo me hizo preguntas, casi las mismas que mamá. Solo hubo una cosa que cambió: me dijo que dibujara a Juan.
Lo hice. Juan era unos años mayor que yo, ya iba a la primaria. Lo dibujé con su uniforme, todo sucio como lo traía siempre; le puse su cabello largo y castaño, también sus zapatos sin bolear. Al final, el doctor me dijo que saliera. Mamá me estaba esperando. Pero no estaba sola. Juan estaba a un lado de ella y me sonreía. Pero había algo raro en él. Le dije a mamá:

-¿Ya te cae bien Juan?-

-¿Por qué me preguntas eso?- dijo mamá, sorprendida.

-Pues están los dos juntos, pensé que ya eran amigos.

El rostro de mamá tomó un color tan pálido como las paredes del hospital. Juan se echó a reír muy fuerte, tan fuerte que me dio miedo. Le pregunté:

-¿De qué te ríes? ¿Qué le has dicho a mamá?-

-Nada, Diana. Tu mamá no puede verme, ya te lo dije.-

Me eché a llorar. No entendía por qué rayos Juan decía aquellas cosas. Pero luego me di cuenta de no mentía porque mamá volteaba a todos lados sin darse cuenta de que mi amigo estaba a su izquierda.

-Ya no quiero verte. Ya no quiero que seas mi amigo. Tampoco quiero que duermas en el sillón de mi casa. ¡Vete!- le dije, entre sollozos.

El rostro de Juan cambió de inmediato y volvió a ser el mismo de siempre: dulce y sereno.

-Lo siento, en verdad, perdón. No te molestaré. Nos vemos, amiga. Te extrañaré.- me dijo, casi llorando también. Se dio la vuelta y dio unos pasos. De repente se giró y añadió:

-Si quieres verme de nuevo, solo piensa en mí y volveré para jugar un rato.- Sonrió por última vez y se fue.



Mi hermana y yo estábamos en el patio de nuestra nueva casa cuando vi pasar a un niño. Me dijo adiós con una mano, sonrió y siguió caminando. Yo no lo conocí pero se me hizo ligeramente familiar. "Debe ser alguien de la escuela", pensé. 



Cinco años después de que vi a ese chico, mamá me contó toda la historia. Dudé un tiempo de la realidad, pero luego recordé la sonrisa de aquél niño extraño que jamás volví a ver. Recordé su ropa, un uniforme de una escuela desconocida y unos zapatos sucios.

miércoles, 23 de abril de 2014

Fairytale

Tal vez es cierto que los cuentos de hadas no existen; que los príncipes encantadores jamás fueron reales, que ser buena persona no te garantiza un buen futuro, que nada nunca es color de rosa y que vivirás feliz por siempre. 
Ok, maybe eso no es posible.
Hace unos meses yo pensaba exactamente como lo que acabo de decir, o peor. Estaba totalmente decepcionada de las personas y de la humanidad en sí.
Luego te conocí. Sí sí, van a decir "ash, esta morra cursi, ya va a empezar". Igual y tienen razón, pero es así como me siento.

Tú hiciste que recuperara mi confianza sobre otros seres, puedo ver que en realidad aún existen personas que valen la pena. Que no está bien crear una coraza y repeler a todo el mundo. Que no todos son malos.

Me haces sentir tan especial. Tú eres tan especial. Somos especiales juntos. No me importa que todo el mundo diga que no somos especiales, para mí eso somos. 

No creo que existan dos personas en el mundo que se entiendan tan bien como nosotros. Contigo todo es color de rosa, SÍ. Jamás peleamos por celos o toda esa clase de estúpidas cosas que hacen las parejas actualmente. No. Nosotros estamos en otro nivel. Otro nivel super arriba de eso. Me encanta lo que tenemos. Me encanta la manera en que me haces sentir conmigo misma. Resaltas todas aquellas cosas de las que estoy orgullosa pero muy prudente para admitir. Me encantas tú.
Me encanta todo acerca de ti. Nunca pensé que pudiera llegar a querer tanto a una persona. Pero lo hago. Y no creo que deje de hacerlo en mucho tiempo.

Me encanta tu cabello café algo alborotado y rebelde, tus ojitos pequeños pero que expresan tantas cosas cuando los miro, tu piel canela, besar tu naricilla toda coqueta, y ni qué decir de tus labios. Esos labios.
Me encanta la manera en que caminas como despreocupado, tu forma de hablar, de moverte y esa sonrisa que hace que mis rodillas tiemblen. 
Me encanta la forma en que me besas, la forma en que me miras, esa manera tuya tan peculiar de decir las cosas y que me den ganas de llorar y reír al mismo tiempo. 
Me encanta pasar tiempo contigo, que cada momento es el más especial de todos porque estoy a tu lado. 
Me encanta que seas tan inteligente, lindo, detallista, maduro y lo suficientemente perspicaz para saber lo que me molesta todo el tiempo. Eso nos ahorra muchas discusiones. 
Me encanta sentir todas estas cosas por alguien y sobre de todo que ese alguien siente las mismas cosas por mí. No hay nada que se compare con eso.

Tal vez los cuentos de hadas no existieron jamás, pero Disney se basó en historias con algo de realidad, en historias como la nuestra. 






Ficción.
Basado en un collage de todos los chicos de mi vida, y mi futuro novio.


Día de picnic

Había una vez una familia que pasaba tiempo de calidad en un parque.
Prepararon un picnic en el que se encontraban: mamá, papá, hermana mayor, hermana menor, tíos y primos.

Papá y sus hijas decidieron ir por una nieve antes de comer (a escondidas de mamá).
Para ir hasta donde estaban las nieves, tenían que cruzar un puente colgante que se encontraba sobre un río. Al llegar al otro lado del puente, papá y las niñas se dieron cuenta de que había un concurso de papalotes. Había de todos los tamaños, colores y formas. A lo lejos divisaron el carrito de las nieves, las niñas estaban ansiosas. Pero papá se topó con una muchacha en apuros: su cometa estaba atorada en un árbol y las ramitas le habían hecho un agujero.
Papá decidió ayudar a la señorita, diciéndole a sus pequeñas:

-Hijitas, aquí la muchacha necesita nuestra ayuda, después podremos ir por esas nieves. ¿Ok?.-

Las chicas no se quedaron muy contentas, pero aceptaron.
La ayuda a la susodicha tardó más de lo planeado, pero papá no se daba cuenta que las niñas estaban realmente desesperadas. Así que comenzaron a suplicarle:

-Papi, de verdad ya estoy cansada. Tengo hambre, ya ni si quiera me importa esa nieve. Solo vamos con mamá, por favor.- decía la mayor de las chicas.

La menor, con 3 años de edad, estaba realmente enfadada. Le dijo a su hermana mayor que se quería ir y ella se lo dijo a papá, pero él les dijo que solo faltaban unos minutitos más.

Papá duró media hora más ayudando a la muchacha, cuando terminó, regresó con sus hijas, pero solo encontró a la más grande. Un poco asustado, le preguntó:

-Hija, ¿dónde está tu hermanita?-

-Se fue, te dije que ya se quería ir y no me hiciste caso. Me voltee un segundo hacía el otro lado y ya no estaba.-

Papá y la hermana mayor buscaron a la niña un rato por todo el lugar, hasta que decidieron cruzar el puente colgante. ¿Cómo rayos habría pasado la niña de 3 años por ese lugar? Papá se sentía super culpable.
Y lo peor, ¿qué le haría su esposa cuando le contara lo sucedido?

Al llegar de nuevo al parque, fueron directamente al picnic, pensando que la niña probablemente hubiera regresado con su madre.

-¿No está la niña contigo?- preguntó papá a su esposa.

A mamá se le hicieron los ojos como platos y le dijo, un poco exaltada:

-¡Se supone que estaba contigo!-

Comenzaron a buscar por todo el parque, pero era inmenso. Tíos, primos, hermana y padres, recorrieron el lugar por una hora sin ninguna señal de la niña.

El tío llegó al otro extremo del parque, dónde estaban unas carpas vendiendo cerveza y frituras. Y en el fondo, en las piernas de una señora, miró a su sobrina. Corrió hacía ella y le dijo:

-Disculpe, ella es mi sobrina. La hemos buscado por horas. Démela, por favor.-

-Lo siento, pero no puedo. ¿Cómo podría saber que usted es su tío?-

-Pregúntele.-

-Mija, ¿es este señor tu tío?-

-No.-

-Lo siento, ella lo negó.

-Niña, soy yo, ¿no me conoces?-

La chiquilla siguió negándolo, pero el tío no se movió de ahí, no conocía a esa señora y no confiaba en ella. Hasta que papá y los otros llegaron a la carpa, la hermana menor corrió a los brazos de mamá.

Mamá y papá tuvieron una gran pelea ese día.


Nunca dejes a una niña esperando por su nieve, mucho menos por quedar bien con una muchacha. Lo podrías pagar caro. 





Esta historia se basa en mi familia, la hermana mayor soy yo y la pequeña mi hermana Katia. El parque es el antes conocido como "Isla de Orabá" y al que ahora todos le llaman "Parque las Riberas" en Culiacán, Sinaloa. 

domingo, 13 de abril de 2014

Nelly

Cuando Nelly perdió a sus padres, era apenas una bebé.
Sus padrinos la adoptaron pero ella siempre sintió un vacío en su interior. Sus hermanas (postizas) eran muy diferentes a ella, les gustaba cazar a otros peces, lo disfrutaban. Nelly no compartía este gusto, así que cuando tuvo edad suficiente (8 años más o menos en relación a los humanos) le dio las gracias a sus padrinos e inició una travesía en solitario.

Nelly tenía un sueño: descubrir qué les pasó a sus padres.
Sus padrinos nunca le dijeron nada, por más que ella hacía preguntas. Nelly pensaba que en realidad no sabían mucho acerca de la muerte. La única pista que tenía era que había sucedido en el norte. Y ahí es a dónde se dirigía.
Iba por el océano mostrando la única fotografía que tenía de ellos, pero los peces siempre huían de ella aunque les dijera que no les iba a hacer daño. Era muy difícil obtener respuestas con esta condición. Así que decidió seguir sola, descubrir todo por sus propios medios.
Era triste no tener ningún amigo pero sabía (desde que nació) que era imposible relacionarse con otra especie. Así pasaba los días, desplazándose y ocultándose de noche, ya que podía atraer a los depredadores por su luz.  Después de un tiempo, perdió toda esperanza, solo seguía su camino con el simple propósito de mantenerse en movimiento.

Pero entonces, cuando menos lo esperaba, ocurrió algo que cambió todo.
Iba nadando mirando el suelo, sin ilusión alguna. De repente, escuchó un grito que la hizo volver a la realidad; levantó su cabeza y miró una escena horrible: Una tortuga joven huyendo de un tiburón. Pensó en alejarse, pero ella sabía que podía salvar a aquella criaturita. Nadó hacia ellos y enredó sus tentáculos en la aleta trasera del tiburón, este emitió un chillido debido al insoportable dolor y poco le importó su cacería porque se fue rápidamente lejos de la escena, evidentemente temiendo que Nelly lo volviera a atacar.
La tortuga se acercó a Nelly y le dijo:

-¡Woooaah! Eso ha sido estupendo. Te debo mi vida, muchas gracias.- le tendió una pequeña aleta en forma de saludo.

-Lo lamento, no puedo tocarte. Te mataría en minutos.- le dijo Nelly muy triste. Pero se sorprendió al ver que la tortuguita soltó una risotada y le dijo:

-¿Que acaso no lo sabes? ¡No me haces daño! Tu veneno no nos afecta a las tortugas.- y añadió:
-Soy Nico, por cierto. Mucho gusto.-

-Me llamo Nelly...- y sin poder hacer nada, Nico corrió hacia ella y abrazó sus tentáculos. Nelly no lo podía creer.

A partir de ese momento, Nico y Nelly se hicieron mejores amigos. "Al fin alguien con quien jugar" decía la medusa muy contenta y suspirando.
Los problemas empezaron el día en que Nico llevó a Nelly a su casa a comer. Pudo ver la expresión en sus rostros cuando la vieron: horror. Después de ese día, no se volvieron a ver.
Nelly se había hecho sedentaria para poder estar cerca de su amigo, y vivía en un arrecife, oculta en una cueva. Se hizo amiga de sus vecinos, ya que la llegaron a conocer y confiaban en ella. Les preguntó un día el por qué los padres de Nico no la querían.
La señora Lucy, la estrella de mar, le dijo:

-¡Ay, querida! Creo que es momento de que olvides a tu amigo... Verás, estaba temiendo que llegara este momento... ¿Recuerdas la historia que nos contaste sobre tus padres?.- Nelly asintió- Bueno, las tortugas y las medusas no se llevan bien, porque ustedes son el alimento principal de ellas. Mi niña, si tus padres murieron por estos rumbos del norte, lo más seguro es que hayan sido devorados por tortugas...- Nelly no quería escuchar más, salió nadando lo más rápido de ahí.
Nadó y nadó hasta que se cansó, llegó a una roca y lloró todo lo que se puede llorar en el mar. No podía creer que su amigo podría convertirse en su peor enemigo. Odiaba a las tortugas, odiaba a Nico y a sus padres, odiaba a la señora Lucy y a todos por engañarla de esa forma.

Esa noche no volvió a casa, se quedó sentada en esa roca hasta quedarse dormida.
Luego todo sucedió muy rápido:
Escuchó un ruido extraño y fue desplazada por una fuerza desconocida hacía la nada. Abrió los ojos y miró a una tortuga adulta queriendo atacarla: debió encontrarla gracias al brillo de su piel en la oscuridad.
Trató de alejarse pero no era muy rápida, en cambio la tortuga sí y estaba a punto de alcanzarla cuando escuchó una voz muy familiar...

-¡Tío Tom! Déjala en paz, es mi amiga, no te atrevas a hacerle daño.- dijo Nico con voz autoritaria, la tortuga adulta se paró en seco, se rió y le dijo:

-Ay, sobrino, necesitas escoger amistades que no parezcan la cena.- y se fue riendo entre dientes.

-¿Estás bien?- le preguntó a Nelly. Pero ella estaba más enfadada aún.

-Te agradezco que me "salvaras", pero ya no quiero ser tu amiga. Me das asco.- le dijo.

-Escucha Nelly, sé que ya debes saber el por qué no he ido a jugar contigo, mis papás me lo prohibieron, dijeron que nuestra amistad era imposible. Pero he hecho una campaña con nuestros amigos y vecinos que sé que dará resultado.

Le explicó que había ideado un plan para acabar con aquella estupidez. Fue con cada familiar, amigo, vecino y conocido, contándole la historia de su amistad con Nelly, tratando de convencerlos para que cesaran de alimentarse de medusas. Muchas puertas le fueron cerradas pero también hubo muchas abiertas. Poco a poco, fue cultivando el terreno hasta que un día, llevó a Nelly a un festival en contra de la alimentación de medusas, y fue un éxito.
Su historia recorrió todo el océano, y aunque hay muchas tortugas que se rehúsan a tratar a las medusas como algo más que comida, la mayoría convive con ellas en armonía. Incluso hay comunidades de medusas y tortugas que se ayudan mutuamente y unen fuerzas contra los depredadores, descubrieron que podían hacer un gran equipo.

Nelly y Nico se casaron, obviamente cada quien con alguien de su especie, pero su amistad perdura a través de los años, una verdadera amistad.



Nota:
Esta historia puede tener muchas incoherencias ya que las medusas no tienen cerebro ni corazón, pero luego pensé que si una esponja, una estrella, un cangrejo con una hija ballena y una ardilla con traje de astronauta pueden tener una serie de televisión y hablar, yo puedo escribir una historia sobre este maravilloso animal: la medusa.

Nelly es una avispa marina, el animal más venenoso y letal del mundo.


Nico es una tortuga de carey, la cual está en peligro de extinción por su caparazón y su carne.


Este vídeo es un extracto de la película "Siete Almas" en dónde se muestran avispas marinas:



viernes, 4 de abril de 2014

Miedos

     No tienes idea de las veces que me he reservado las ganas de correr hacia ti, abrazarte y plantarte un beso, así sin más. Saco fuerzas de la nada para controlarme, tal vez esa fuerza viene del miedo. Sí, el miedo. Ese maldito miedo de no saber qué va a pasar, la incertidumbre. 
     Cómo desearía poder leer tu mente, poder ver que me quieres igual que yo; que añoras mi compañía; que pasas noches en vela pensando en mí; que en las pocas horas que logras conciliar el sueño, tú y yo somos los protagonistas, sin actores secundarios, solos tú y yo. 
    Tal vez eso se podría convertir en realidad, pero el miedo me ataca de nuevo y me paraliza. No es un miedo cualquiera, es un miedo diferente. Es esa clase de miedo que se mete tanto en la mente como en el cuerpo, me absorbe, hasta tiene voz, forma y color. Me dice cómo actuar, qué hacer, qué pensar... Cuando menos me lo esperé, me dí cuenta de que no era la protagonista de mi propia vida, no, es el miedo que se apoderó de mi ser.
     No solo me hace débil, sino que me quita las posibilidades de tomar decisiones. 
El miedo, ese parásito que se alimenta de los problemas, está controlando mi vida. 


A ti, ¿te controla el miedo? 

lunes, 31 de marzo de 2014

Girl

Desde que tengo memoria me han dicho que soy bien "niñita", "mariquita", "fresita", "girly", etc. Puede que eso sea verdad. Ok, es muy cierto. No me molesta, me da equis.
Pero que sea muy femenina en mi forma de hablar o de vestir no significa que en realidad sea fresa.
Para mí, los fresas tienen que tener muchas otras cosas para poder encajar en ese término. También (sé que a muchas personas les pasa), cuando conozco a alguien nuevo me dice: "pensé que eras super sangrona y mamona". Bueno, sí soy sangrona y mamona pero solo con las personas que se lo merecen. En realidad puedo llegar a ser muy culera en algunas situaciones, pero son escasas. 

¿Se dan cuenta cómo la apariencia se puede malinterpretar demasiado?
Me ha pasado que no me creen capaz de comprender algunos temas porque doy la impresión de ser una cabeza-hueca. No creo encajar en ese concepto, pero he conocido a muchas muchachas (y muchachos) que lo son y me dan penita. Esas personas creen que por estar bonitas todas las puertas del mundo quedarán abiertas, que no se necesita nada más. 
A veces no puedo creer que exista gente así, pero tengo ejemplares muy cercanos que me demuestran lo contrario. No les interesa absolutamente nada más que su físico. Igual y si tienen muchas facilidades porque es cierto que una buena apariencia es necesaria, pero, ¿y el conocimiento?, ¿no tendrán ninguna duda?, ¿podrán dormir en la noche sin preguntarse cómo rayos se hizo en realidad el mundo, el universo, la vida?, ¿qué secretos hay más allá de lo que ven nuestros ojillos? Al parecer no, no les importa, les vale. 

Si estás bonito/a o guapo/a, que seas sangron/a es normal. Pero si bien es cierto que a parte de ser feo/a, eres mala onda y pesado/a, pues ¿a qué te atienes mijo/a? 
Siempre he dicho que se debe tener una de las dos cosas mínimo. Si tienes las dos y las combinas ya la hiciste.

Siempre recurro a los refranes porque me gustan mucho, como estos: "Nunca juzgues a un libro por su portada", o "Las apariencias engañan". Algo así van, ¿no? 

Me he llevado muchos chascos por no poner en práctica los refranes anteriores, tanto como para bien como para mal, pero he tratado últimamente en juzgar/criticar menos a las personas, siempre te sorprenden. 




Young and sweet, only seventeen. 

Foto del 2011

domingo, 30 de marzo de 2014

Ciclos

Resulta muy complicado cerrar ciclos y aceptar que todo llega a su fin.
Por ejemplo: cuando estás en preparatoria extrañas la secundaria, cuando te pintas el cabello rojo extrañas el rubio, cuando te mudas de ciudad extrañas tus orígenes... O sea, vives en el pasado, crees que el pasado es mejor.

Lo cierto es que cada etapa tiene su chiste, pero estás tan ofuscado añorando los ayeres que no lo disfrutas. Y continuas sobrellevando los ciclos de tu vida creyendo que cada nuevo es peor que el anterior. Qué error más grande.

Aquél que domina el arte de cerrar ciclos, se podría decir, que tiene la mitad de la vida hecha. Una vez que lo logras, todo es más fácil y claro.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Whale

Tengo una fascinación por los animales grandes. Siempre me han gustado mucho los dinosaurios y mi carrera frustrada es Paleontología. Como ya no hay dinosaurios rondando por la tierra, mis animales gigantes favoritos en el planeta son las ballenas (cetáceos). Obvio, no es que me encante acariciarlas y se me hagan cute (no he tocado ninguna; solo las orcas se me hacen cute) pero me gustan porque son gigantísimas y muy inteligentes.
Sé que no todas reciben el nombre de ballenas, por ejemplo la orca, que en realidad es de la familia de los delfines. Pero aún así, como en inglés les dicen a todas "whale" pues yo también.

Tengo un top 4 de diferentes especies favoritas:

4- Cachalote
Me recuerda a Moby Dick (aunque no son blancos como las belugas) y siempre que dibujo una ballena me baso en esta.


3- Beluga
Están blanquitas y parece que se están riendo siempre.
¿No la adoran? Vean esa carita.

2- Ballena azul
Son los seres más grandes de la tierra de todos los tiempos. Así es, de tooooda la historia. Me causan mucha admiración, ¿Cómo puede existir un ser vivo tan gigante?



Estas imágenes están bien cool porque comparan muy bien los tamaños de especies de animales supuestamente grandes y se puede apreciar que ninguna se le iguala a la gran ballena azul. La amo.

1- Orca
Además de que son las más bonitas de todas, son las más inteligentes. Como ya había dicho, pertenecen a la familia de los delfines, y estos según tienen el cerebro muy desarrollado. ¡Ahhh! Pero ellas no son amigas de los humanos, no, ellas utilizan su inteligencia para alimentarse. Por eso les llaman "ballenas asesinas". Planean estrategias de caza super sofisticadas en grupo, o sea, son las mejores.



En realidad a ninguno de estos cetáceos es correcto llamarlos "ballenas" ya que ese nombre solo se refiere a una familia de 4 especies. Pero son muy equis y por eso no están en mi top 4.

Tengo sentimientos encontrados respecto a lugares como Sea World y acuarios. Me choca que los animales estén encerrados, obviamente, porque no es su hábitat natural y las orcas no pueden cazar (que es lo que les encanta hacer). El hecho de que les quiten ese derecho de libertad me pone muy mal porque no son felices.
Por otro lado, como las amo mucho, serían los únicos lugares en dónde las podría ver en vivo y a todo color. O sea, soy bien doble moral, me odio.

En fin, la segunda imagen de la orca a través del vidrio me causa tristeza porque no está tratando de ver al niño/a, no, se lo/a quiere comer y no puede.
Aquí pondré un link de un vídeo que me gusta mucho, para que vean que aunque según las orcas están adiestradas en Sea World, el instinto nunca muere. (No, no es en el que ataca a su entrenadora).


domingo, 23 de marzo de 2014

Not cool

A veces, solo a veces, no está cool extrañar tanto a alguien. En realidad, nunca está cool eso.
Lo curado es que estás consciente de que no está cool y aún así lo haces. No se lo quieres demostrar a nadie, pero lo haces. En secreto, pero lo haces. Y sabes, sabes que es patético, sabes que es tonto, pero lo haces. ¿Por qué? Por que, aunque suene a cliché, deseamos lo que no podemos tener, no vemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, nos gusta la mala vida, etc. Pero tú sabes todo eso y no te importa. Solo quieres tener un DeLoran y regresar a el día en que la cagaste. Pero, ¡oh, oh! you can't. 

Sangre Angulo

Siempre he escuchado a todo el mundo, en algún momento de su vida, quejarse de su familia. Yo lo he hecho muchas veces. Pero la verdad es que tengo mucha suerte.
No sé cómo sea tener una familia chiquita. Les explicaré con más detalle:

Familia paterna:
Tengo 7 tías y 4 tíos, 40 primos hermanos, 62 sobrinos, una abuela de 95 años y un abuelo fallecido. Soy la antepenúltima nieta más chiquita. El 22 de diciembre hacemos una mega-posada en Batury, para juntarnos la mayoría. Cerramos la calle y ponemos una carpa por hermano en forma de rectángulo, las adornamos con luces y en el medio dejamos la pista de baile. Por la música nunca nos preocupamos, mi tío Miguel Ángel es el cantante de Miguel y Miguel, mi tío Eleazar tiene otro grupo de norteño y mis primos formaron recientemente un grupo llamado Sangre Angulo; los músicos siempre sobran. Navidad y Noche Buena también la pasamos ahí pero casi todos se van con sus otras familias. Y está bien curado porque siempre decimos "nada más vamos a invitar a la familia" y somos más de 150 contando a los esposos/as y novios/as.

Mi forma de ser es totalmente Angulo y mi físico también.
Es obvio decir que tengo parientes por toda la república mexicana y en EUA. No tienen idea de lo feliz que me hace sentir que a pesar de los años, seguimos siendo tan unidos. Obviamente hay problemas, hasta en las familias pequeñas los hay, pero son mínimos.
Me doy cuenta que mi familia está super cool al ver la reacción de la gente externa (amigos o conocidos) que se da cuenta que nos llevamos tan bien y de las fiestas que hacemos: todos quieren ser parte de ella. Y de hecho, hay de todo, absolutamente de todo: narcos, frikis, rancheros, gays, darketos, buchones, nacos, fresas, ricos, pobres, etc.
A los primos de mi edad, los amo como si fueran mis hermanos. En serio, no tienen idea, crecimos juntos y soy su prima favorita (según). A mis sobrinos les digo primos porque están más grandes que yo (algunos) y a mis primos mayores les digo tíos. Sé exactamente lo que son pero la diferencia de edades está enorme y me acostumbré así desde pequeñuela.
En el fondo, aunque somos distintos, tenemos los mismos ideales. Nuestra filosofía está muy bien marcada y el carácter también. Casi siempre estamos alegres y distraídos, no nos desgastamos en peleas sin sentido y siempre vemos el lado divertido de todo. Tenemos curas internas que solo los miembros las entendemos. Hasta inventamos palabras propias. No puedo explicar la fortuna que es tener una familia así.

¿Las familias grandes significan problemas grandes? No, significan alegrías grandes.

jueves, 20 de marzo de 2014

Mío

No puedo imaginarte queriendo a alguien más...
Me muero si ves a alguien de la misma manera
en que me veías a mí.
Esos ojos son míos.
Me muero si abrazas a alguien de la misma manera
en que me abrazabas a mí.
Esos brazos son míos.
Me muero si besas a alguien de la misma manera
en que me besabas a mí. 
Esos labios son míos.
Pero sobre todo, 
moriré si le hablas a alguien de la misma manera
en que me hablabas a mí.
Esas palabras son mías.
Tú eres mío, mío.
Aunque ahora eso solo sea real en mis sueños... 

lunes, 17 de marzo de 2014

Un suéter

Hace mucho tiempo estaba obsesionada con seguir todas las reglas al pie de la letra.
Corría el año 2001, cuando me pasó algo que hizo cambiar mi forma de ser radicalmente, y se los voy a contar porque sí:

Fui con mis papás a hacer las compras del super. Llevaba mi blusa favorita (era un triangulo con tirantes que se amarraban atrás de mi cuello y en la parte alta de mi espalda, con un estampado de cuadros blancos y amarillos) con un short de mezclilla. 
Al entrar al super sentí una oleada de aire muy helado: no estaba preparada para ese frío. No dije nada. Seguí como si nada hasta que mi papá me vio temblando, y me dijo:

-Niña, ¿qué te pasa?, ¿tienes frío?.-
Le contesté, conteniendo el tiritar de mis dientes:
-Sí, mucho.-

Me dijo, muy dulcemente:
-Mira, ponte uno de estos suéteres de aquí, solo mientras terminamos de hacer las compras; cuando nos vayamos, te lo quitas.-

Me enojé tanto. Le grité, indignada:
-¡¿Qué?!, O sea, papi, esos suéteres no son míos, ni si quiera los has pagado... ¡Tienen etiqueta!, ¡Me meterán a la cárcel!.-

Mi papá se rió y tomó uno de los suéteres. Trato de ponérmelo, le dí una patada al piso y le dije:
-Ya te dije que no me voy a poner eso. No soy una criminal.

Perdiendo la paciencia un poco, me dijo:
-Ya Diana, no seas ridícula niña, te estás muriendo de frío, por favor.

Yo ya estaba harta, y con altanería le dí un ultimátum:
-Si tratas de ponerme esa cosa de nuevo, ya no voy a querer estar contigo. Me iré con mi mami.-

Riendo por dentro, me dijo:
-Andale pues, vete con ella. Pero te vas a perder...

-¡No! No me perderé, soy grande. 

Y me fui buscando a mi mamá que se había adelantado al ver nuestra pelea, para ir avanzando. Pero no la encontré tan fácil como creía. En cada pasillo me fijaba y volteaba a los dos lados. Nada. Comencé a desesperarme. 
Mi papá, que obviamente no me dejaría sola, se fue detrás de mí, y cada vez que yo volteaba hacía atrás, el se escondía y pateaba el suelo diciendo "chhht". Mi papá se moría de risa.
Pero hubo una ocasión en la cual, al salir de su escondite, ya no me miró. Y me perdí de verdad. 
Para ese entonces, yo ya estaba muy paniqueada. Solo quería encontrar a mi papá y decirle que lo sentía, que me pondría todos los suéteres que él quisiera. De repente, vi a un señor parado de espaldas con una camisa idéntica a la de papá. Corrí hacía él y lo abracé. Le dije llorando:

-Perdón, papi. No lo volveré a hacer...- Cuando el señor se voltea y me dice:

-¿Estás perdida, mija?.- 

Me quise morir. Lo solté y corrí lo más rápido que pude. 
Mi papá estaba muy mal ya. Encontró a mi mamá de lejos, la cual lo vio y le preguntó con señas que si qué pasaba; papá le contestó (con señas también) que nada pasaba. Y continúo su búsqueda, al ver que yo no estaba con mamá.

Después de casi 40 minutos, nos encontramos. No dijimos nada, papá solo se arrodillo y nos abrazamos. Mamá nos encontró en una escena así:
Frente con frente, lagrimas en los ojos, rostros rojos, un suéter en la mano de papá...

Desde ese día papá y yo hacemos bromas respecto. Siempre que vamos al super, me dice: 

-Hey Diana, ¿no tienes frío?- Y los dos nos burlamos de mi temperamento antiguo. 

Cuando contaba esta historia antes, no me daba cuenta de todas las cosas que había aprendido ese día:
*Mi papá es la persona que jamás tratará de hacerme daño; al contrario.
*Las reglas son más que nada guías; las cuales debes cumplir dependiendo de la situación.
*Siempre ir abrigada a un centro comercial.



Foto de 1995

domingo, 16 de marzo de 2014

Primer amor

Cuando tenía 2 años e iba al rancho de mis abuelos, tuve mi primer novio.
Su nombre es Oscar, todos le llamaban "Oscarito". Sus padres son unas personas humildes pero muy agradables. Yo iba a la casa de Oscarito a jugar (sin albur, obviamente) o él iba a la casa de mi abuela, y los dos pasábamos muy buenos momentos juntos. Como yo vivía en Culiacán, solo iba al rancho una vez al mes cuando mucho, pero eso nos bastaba a Oscarito y a mí. De verdad le tenía mucho aprecio. Aún me acuerdo.

Describiré a Oscarito físicamente: Delgado, un poco más alto que yo, rubio, ojos azules... Sí, lo sé, muy de "en sueño" pero real. La verdad es que él estaba súper enamorado de mí, si es que se le puede llamar de esa manera, pero en realidad era un cariño sincero. ¿Qué otra cosa podía ser, pues, a los 2 años de edad? En fin, nuestra relación duró 2 años. (La relación más estable y duradera que he tenido en mi vida).

Antes de contarles el fin de nuestra historia juntos, deben saber que siempre he sido una persona que necesita espacio; es vital para mí que se respete mi privacidad y mis momentos de soledad. A los 4 años, yo amaba jugar con mis barbies, estar con mis primas y pasar tiempo con mi amigo imaginario Juan. El problema empezó cuando Oscarito no me dejaba hacer esas cosas.

Verán, todo sucedió en mi fiesta de cumpleaños número 4. Fue en Batury, en casa de mi abuela. Yo traía puesto mi vestido favorito y en vez de dulces los niños recibían Sabritas y un juguito (era mi fiesta de en sueño), había una piñata de barbie, además todas mis primas y primos estaban ahí. Claro, también Oscarito. Yo quería ser la anfitriona de mi fiesta, pero mi dulce noviesito no me dejaba. Se la pasaba corriendo detrás de mí para que estuvieramos juntos y yo no podía soportar eso. La gota que derramó el vaso fue que no me dejó jugar con mis primas. Así que le dije a mi mamá:

-Mami, Oscarito no me deja jugar con las chicas. Ya no quiero ser su novia. -
A lo que mi mamá me contesto:
-Pues dile niña, dile que ya no quieres ser su novia. -

Y así lo hice, le dije que ya no quería ser su novia. Oscarito lloró, se despidió de mis padres y nunca más me fue a buscar. 
La verdad es que no recuerdo haberme arrepentido, era lo que yo quería. Lo más curioso del asunto es que me pasó algo muy similar a los 17-18 años. 

Siempre me he preguntado qué habría pasado si no hubiera roto con Oscarito, al igual que con varias relaciones de mi adolescencia. Pero en realidad no es algo que me quite el sueño. Probablemente no trascendería mucho más que un amor pasajero. 

De lo que sí estoy segura es que: puede haber alguien que se preocupe por mí, me quiera sinceramente, sea inteligente, educado, bien parecido, responsable, etc. Pero si no me da el espacio que necesito, todo lo demás se hecha a perder. 

Esa fue la historia de mi primer amor, la más duradera, verdadera, sincera e inocente de todas.